No tiene por qué ser normal: las caídas en las personas mayores rara vez son casuales y suelen deberse a un conjunto de factores, entre ellos fármacos que inducen mareos, bajadas de tensión o de glucemia y somnolencia; enfermedades cardíacas no diagnosticadas, como alteraciones del ritmo o fallos en las válvulas del corazón; problemas neurológicos como el párkinson, las demencias o problemas de sensibilidad en las extremidades; vértigo; baja masa muscular; y riesgos en el propio domicilio.
Muchas de estas causas se pueden modificar. Caerse no tiene que ser normal, y sus consecuencias son importantes: miedo a volver a caer y reducción de la movilidad, fracturas de cadera y de vértebras, y traumatismos craneales o hemorragias.
No lo dejes pasar: si tú o tu familiar habéis tenido una o varias caídas, podemos evaluarlo en la consulta de Geriatría.