Os cuento el caso de una señora independiente para todas sus actividades, que vivía sola. Persona formada, con hábito de leer y escribir, a quien su familia describía como una persona controladora y exigente. De forma brusca, inició un cuadro de delirios de los que no era capaz de hacer ninguna autocrítica: afirmaba que iba a casarse con un señor que la quería muchísimo y al que había conocido por internet, y veía en su casa a personas que querían agredirla y que desaparecían por trampillas en el suelo o las paredes. Ante cualquier intento de cuestionarlo, respondía con agresividad verbal y se negaba a tomar medicación: "no estoy loca, aunque mi familia quiera hacerles pensar que sí".
Ingresó inicialmente para descartar una causa física que explicara los síntomas. Se le realizaron analíticas completas y pruebas de imagen cerebral, todas ellas normales, y tras ser valorada por distintos profesionales sin llegar a una conclusión clara, acabó ingresando de forma involuntaria en un centro, que es donde yo entré en contacto con ella.
En la entrevista encontré a una señora aseada y bien presentada, con un lenguaje educado, rico y bien estructurado. Estaba bien orientada y atenta, y no falló ni un solo ítem en el test de cribado de deterioro cognitivo. Sin embargo, mostraba pensamientos grandiosos sobre sí misma que no se correspondían con la realidad, se creía intelectualmente superior a quienes la rodeaban y me enseñaba fotos y vídeos del "señor con el que iba a casarse", que en realidad era un influencer de TikTok. Tenía tendencia a la manipulación emocional, llegando a escribir diarios en los que describía situaciones de victimización para reforzar su versión. También relataba una agresión sexual a su compañera de habitación por parte de un hombre que se colaba por una trampilla del baño, algo que se comprobó que no había ocurrido: al inspeccionar el aseo, solo tenía una puerta que comunicaba con su propia ducha privada. Sus alucinaciones, además, tenían voz y un discurso propio y elaborado.
Hasta ese momento se había manejado el caso como una demencia, pero varios datos apuntaban a otra cosa: el inicio brusco, sin compromiso de otras esferas cognitivas y sin ninguna alteración orgánica que lo justificara; una atención que no fluctuaba, con delirios consistentes y bien elaborados; dos temas muy característicos en el contenido del delirio, el romántico-sexual (erotomaníaco) y el de personas que atraviesan paredes o suelos; un componente de perjuicio centrado en los familiares; y una personalidad previa predisponente.
El diagnóstico fue parafrenia del adulto mayor: un trastorno psicótico crónico, poco frecuente sobre todo a estas edades, que hoy en día se considera un subtipo de la esquizofrenia pero que cursa con menor deterioro cognitivo y social que la forma clásica. A diferencia de los delirios propios de las demencias, cuyo manejo es fundamentalmente conductual, las parafrenias sí requieren tratamiento antipsicótico. Si tienes dudas sobre un familiar con síntomas parecidos, puedo asesorarte tanto en consulta como en domicilio.