En las personas mayores que van a someterse a una cirugía mayor, conviene realizar una valoración previa por varios motivos: hay que identificar y tratar la anemia antes de la intervención; los mayores frágiles tienen más riesgo de sufrir complicaciones durante y después de la cirugía; conviene revisar y optimizar las enfermedades y medicinas habituales; la nutrición es fundamental para una buena recuperación y hay que ajustarla; y, por supuesto, es importante poder hablar con tu especialista para que te explique en profundidad qué puedes esperar y tomar las decisiones juntos.
Esto se consigue con suplementación de hierro y proteínas si es necesario, ejercicio físico adaptado a tu capacidad y fisioterapia respiratoria, preparación de tus familiares para detectar signos de alarma y ayudarte a moverte cuanto antes tras la operación, ajuste de tus enfermedades y pastillas para que tomes solo lo que necesitas, apoyo psicológico si lo precisas, y valoración por Trabajo Social para conocer y activar las ayudas necesarias.
Con esta valoración se puede diseñar un plan a tu medida que consigue varios beneficios: menos complicaciones tras la cirugía, menor riesgo de confusión (delirium) durante el ingreso, salir del hospital más fuerte e independiente, y mayor confianza en el proceso y mejor preparación del alta a casa.
Y lo más importante: que sientas que has tomado la mejor decisión para ti y tu calidad de vida.