No, ¡tranquilo! No todos los pacientes con enfermedad de Parkinson (EP) presentan temblor. La EP es lo que llamamos un síndrome rígido-acinético: las personas que la padecen sufren rigidez en las extremidades y en la columna, y se mueven despacio, lo que llamamos bradicinesia.
El temblor puede estar presente o no. Cuando aparece, suele hacerlo en reposo, es clásicamente más prominente en un lado del cuerpo que en otro —empieza en una mano y con el tiempo afecta al resto de extremidades— y va empeorando progresivamente con el tiempo.
Pero como decíamos, mucha gente no presenta temblor. Otros síntomas que pueden ponernos sobre la pista son: dificultad para darse la vuelta en la cama, caídas, una marcha lenta con pasos cortos y tendencia a "acelerarse" inclinado hacia delante, pérdida de la expresión facial, congelaciones al caminar (sobre todo al cruzar calles o puertas), estreñimiento y cambios de peso, pérdida de olfato, pesadillas vívidas o hablar y actuar los sueños, síntomas neuropsiquiátricos como alucinaciones, depresión, ansiedad o insomnio, y dificultad para tragar, babeo, voz queda o mareos.
La enfermedad de Parkinson es neurodegenerativa y, por el momento, no tiene cura, pero sí existen fármacos que alivian los síntomas, mejoran la movilidad y dan calidad de vida a quienes la padecen. Es muy importante no dejarlos bruscamente y tomarlos siempre a las mismas horas. Llevar un diario en el que anotes cuándo notas que el medicamento hace efecto y cuándo empieza a dejar de hacerlo será de gran ayuda para que tu médico ajuste el tratamiento.