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¿Sabías que la fragilidad se puede revertir?

16 sep 2026

Ya hemos hablado en el blog de la fragilidad: ese estado de vulnerabilidad ante los estresores que surge cuando se reduce nuestra reserva fisiológica y nuestra capacidad intrínseca, y que se asocia a peores resultados de salud, deterioro funcional y muerte. Pero hay una buena noticia que conviene subrayar: no es una condena, y en muchos casos se puede revertir.

Identificar la fragilidad no sirve para ponerle a alguien una etiqueta y dejar de intervenir: eso es edadismo, una forma de discriminar al adulto mayor. Al contrario, hay que cribarla activamente, incluso en quienes aparentan estar bien, porque si actuamos a tiempo la podemos revertir. Esto se traduce en personas mayores que no sólo viven más, sino que viven mejor: más independientes durante más tiempo, con más probabilidad de salir bien paradas de un problema de salud agudo como una infección o una cirugía, y que se caen menos.

El pilar fundamental para actuar sobre la fragilidad es el ejercicio físico. Es lo que más beneficio aporta, aunque también lo que más cuesta que se cumpla, porque todavía se percibe como una recomendación y no como un tratamiento; sin embargo el ejercicio ES tratamiento, con una dosis y una posología recomendadas que deben adaptarse a cada persona. Caminar no basta, y en algunas personas puede llegar a ser contraproducente si es su única actividad: lo que mejor funciona son tres horas semanales combinando fuerza, equilibrio y función.

La nutrición por sí sola no demuestra beneficio, pero cuando se optimiza junto al ejercicio sí que se consiguen mejores resultados: una dieta mediterránea rica en proteínas, la vitamina D cuando existe déficit y la leucina son los elementos con más peso. A esto se suma la revisión de la medicación: muchas personas mayores arrastran prescripciones desde hace años, a veces décadas, sin haber reconsiderado si siguen siendo las más adecuadas; los criterios STOPP/START ayudan a decidir qué debe irse y qué debe quedarse, siempre consensuándolo con el paciente.

Todo esto se enmarca en una valoración geriátrica integral, que revisa el riesgo de caídas en el domicilio, la situación social y la posible soledad no deseada o sobrecarga del cuidador, el estado cognitivo, otros síndromes geriátricos y las comorbilidades, para adaptar cada actuación a lo que realmente necesita cada paciente. Si quieres que lo veamos juntos, podemos hacerlo en la consulta de Geriatría del Hospital San Juan Grande o en tu propio domicilio.

Soy la Dra. Beatriz Contreras Escámez, geriatra en el Hospital San Juan Grande, Jerez de la Frontera. Si tienes dudas sobre tu salud o la de un familiar, puedes consultarme.

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