¿Te ha pasado durante un ingreso o una enfermedad en el domicilio? No es un misterio: se llama delirium. Se trata de un trastorno de la cognición y la atención de inicio agudo —es decir, en pocas horas o días—, en el que la persona puede fluctuar entre un estado de agitación y de somnolencia. Es una condición grave que se relaciona con mayor mortalidad y con deterioro funcional y cognitivo.
El delirium tiene una causa orgánica, física, y puede estar precipitado por infecciones, una cirugía reciente, dolor, estreñimiento o retención de orina, otras enfermedades agudas, cambios de ambiente en pacientes con deterioro cognitivo previo, o fármacos.
El tratamiento del delirium no es farmacológico. Los "tranquilizantes" no deben emplearse salvo que la agitación suponga un riesgo para el paciente o para los demás. El verdadero tratamiento es encontrar la causa y tratarla.
Usar tranquilizantes se relaciona con mayor somnolencia (que no molesta, pero es peligrosa para el paciente), prolongación de los trastornos del sueño, efectos adversos del propio fármaco, peores resultados funcionales y retraso en la identificación de la causa real.
Si tu familiar ha sufrido un episodio de delirium durante un ingreso, se recomienda realizar una valoración geriátrica integral.